Estamos viviendo un momento histórico que ha tomado a la humanidad por sorpresa, una pandemia que ha cobrado ya miles de vidas y que ha puesto en jaque a los sistemas de salud en muchos países en el mundo. La consigna #QuédateEnCasa ha cambiado nuestros … Continúa leyendo Tips para la cuarentena
Las fantasías sexuales nos acompañan a lo largo de nuestra vida al igual que la sexualidad. Son producto de nuestra imaginación por lo que no son muy elaboradas ni, generalmente, fieles a la realidad.
Para Freud son representaciones de nuestra mente que no están destinadas a ejecutarse. Pueden aparecer conscientemente o de forma inconsciente y estas últimas, una vez que nos funcionan, las podemos poner en nuestra mente de forma consciente.
Se pueden definir representaciones mentales de los deseos eróticos” o como una “experiencia privada en que la imaginación de una actividad sexual deseable con una pareja es sexualmente excitante para el individuo».
Un mito muy extendido es que como el hombre es más activo sexualmente tiene más fantasías… La verdad es que no es ni más activo ni tampoco tiene más fantasías, lo que si varía según el sexo es la forma y el contenido de estas. Este mito se debe a que los hombres hablan de ellas, mientras las mujeres, hasta ahora, lo mantenían oculto. Es desde que el modelo reproductivo no es el dominante, y la mujer es activa en la obtención de su placer, que comienza a reconocerlas y a hablar de ellas.
Una característica de ellas es que no necesariamente representan la realidad, así que no tenemos que rechazarlas si en nuestras fantasías la orientación sexual no coincide con la nuestra. Tampoco si en nuestras fantasías aparece el sado o masoquismo, o actos o personajes con los que nuestras creencias y la legalidad no permiten mantener este tipo relaciones. Son imágenes que “nos ponen” pero que no necesariamente representan nuestro deseo. El deseo es objetivo pero la fantasía no.
Tipos de fantasías más comunes:
1. Fantasías de sumisión
2. Fantasías de dominación
3. Fantasías de exhibicionismo y voyeurismo
4. Fantasías de sexo grupal
5. Fantasías con la pareja
Mientras que las fantasías de algunas personas pueden ayudarles a llegar a un equilibrio psicológico, una fantasía puede ser también una manera fácil de estimular la excitación, ya sea por recordar una experiencia placentera o imaginar algo nuevo. Algunas mujeres dicen que les gusta el proceso creativo involucrado en las fantasías, viéndolo como una forma de juego adulto que les resulta útil para liberar su imaginación.
Como una continuación al tema de los Celos e infidelidad, del que platicamos anteriormente, presentamos nuestra participación en la emisión Las Noches con Sentido del pasado 2 de junio. La palabra “poliamor” es un neologismo que significa tener más de una relación íntima, amorosa y duradera, … Continúa leyendo Acerca del Poliamor. Charla en Las Noches con Sentido TV.
El pasado 5 de mayo conversamos con Alejandro Catalán acerca de el origen de los celos, su utilidad y también sobre cómo una infidelidad puede beneficiar o no la relación de pareja.
Celos
Los celos son considerados como una mezcla compleja e involuntaria de pensamientos, emociones y acciones que nacen cuando el celoso percibe – con motivo o no- que su relación está amenazada por un tercero.
El término celos, procedente del griego Zealous (Salovey, 1991), alude a la emoción que surge ante la sospecha real o imaginaria de amenaza a una relación que consideramos valiosa, tratándose de un mecanismo psicológico clave para hombres y mujeres.
Las diferencias entre hombres y mujeres ante el tipo de infidelidad, sexual o emocional, son estudiadas principalmente por dos grandes teorías: la sociocultural y la evolucionista. Mientras que éstos defienden la mayor preocupación masculina ante la infidelidad sexual y un más intenso malestar femenino ante la emocional, bajo la argumentación de la herencia evolucionista; aquéllos plantean la función social de los celos: preservar los derechos de propiedad según los ha definido una cultura en un momento histórico concreto. De acuerdo con los evolucionistas la posible pérdida de recursos ante la infidelidad emocional, para ellas, y el riesgo de invertir en el hijo de otro, para ellos, son diferencias de género vinculadas a los diversos problemas adaptativos que hombres y mujeres han tenido que resolver a lo largo de la evolución para garantizar la supervivencia y la transmisión de los propios genes.
Otra importante línea de investigación es la orientada al estudio de las características del rival, para lo que se parte del proceso de comparación social en el que está inmersa la emoción de celos. Éste se genera, siempre y cuando, sean cuestionados, frente a un rival, aquellos ámbitos que son relevantes para el autoconcepto de la persona, donde al existir una posible amenaza hay un detrimento de la autovaloración. Este proceso de comparación, inherente al contexto social en que se vive, causa el alejamiento entre la imagen real y la ideal que la persona tiene de sí misma.
Descubrir que nuestra pareja está interesada en un individuo no deseable socialmente es un duro golpe para la autovaloración personal.
Es más aceptable, desde el punto de vista social, que nuestra pareja sea infiel con una persona valorada; una aventura con una persona no deseable supone un mayor insulto y amenaza a la autoestima. Las diferencias encontradas en cuanto a las características del rival en función del tipo de infidelidad sugieren que un tercero no valorado es el que más amenaza la autoestima, mientras que uno valorado amenaza la exclusividad relación.
Infidelidad
La infidelidad puede ser conceptualizada como un continuo que va desde el involucramiento emocional que contenga los elementos de atracción y, sobre todo, secreto, hasta la ocurrencia eventual o continua, con o sin involucramiento emocional, del ejercicio de la sexualidad fuera de una relación de pareja, casada o no, homo o heterosexual, que suponga una exclusividad sexual. (Zumaya, 1994).
El concepto de infidelidad generalmente es reducido a la actividad coital fuera del matrimonio, sin embargo también conceptualizamos la infidelidad como una ruptura al acuerdo de confianza mutua de una pareja entonces muchas otras conductas más allá del encuentro coital podrían ser consideradas como actos de infidelidad. (Blow y Hartnett, citados en Salinas, 2006).
Como experiencia que afecta las relaciones y la dinámica general de la vida en la familia, la infidelidad asume significados múltiples, dependiendo de la relación directa que los diferentes miembros tengan con el hecho. Esto es, se asume de manera diferente si se trata de la actuación como agente causal de la infidelidad o como agente que experimenta las consecuencias directa de hombres y mujeres, padres e hijos, todos ellos herederos del abandono del padre, y en dos de los casos, también del abandono de la madre.
La infidelidad se vive de manera diferente en hombres y mujeres, siendo más tolerada en ellos que en ellas. Los resultados del estudio realizado sobre la construcción de la infidelidad en Perú (Cáceres y otros, 2002) indicaron que la mayoría de las mujeres entrevistadas de todos los ámbitos –con y sin experiencia de infidelidad por parte de sus parejas–, tenía la explicación arraigada de que el hombre es infiel por instinto, que la infidelidad es parte constitutiva de su naturaleza y sólo necesita el elemento apropiado que la estimule. En las mujeres de los sectores populares que participaron en dicho estudio,
se evidenció una autoculpabilización respecto de la infidelidad masculina, afirmando que la gran promotora de la infidelidad del hombre es la mujer.
La situación contraria, es decir la infidelidad de la mujer, es severamente condenada en el marco de una sociedad patriarcal con fuertes mecanismos de control social, mientras que ellas por su parte toleran resignadas la infidelidad, pues comparten la noción de que la mujer nació para sufrir. Esta actitud de aceptación resignada de la infidelidad, según los autores, responde a factores socioeconómicos y culturales y se debe, por una parte, a las condiciones en las cuales se constituyen las parejas y, por otra, a las relaciones de dependencia económica, social y emocional.
Algunas fuentes indican que la infidelidad puede ser sexual, emocional o mixta. Así las mujeres tienden a involucrarse más emocionalmente que los varones, en quienes el interés sexual es predominante (Thompson, 1984).
El pasado 24 de marzo de este año, participamos en la sección Psicología y Sexualidad del programa Las Noches con Sentido con el tema Cómo ser un buen amante. Compartimos la información y el vídeo del programa.
Las 10 cualidades de un buen amante
Para Judith Orloff, profesora de siquiatría de la Universidad de California y autora del libro Emotional Freedom, la verdadera pasión está en canalizar conscientemente el autoerotismo y la energía sexual, pero no para manipular a los otros, conquistar o volverse adicto al placer sexual a expensas de los demás.
Dice la experta en la página especializada Psychology Today, que se trata de crear ‘vínculos eléctricos’ con tu alma, tu cuerpo, con el amor y, por qué no, con el universo. “Es cuando el poder sexual se mezcla con el poder espiritual. Nos puede dar un placer que no ofrece ni el más alto intelecto. Si la persona se deja llevar por el flujo erótico, va a disfrutar del placer sin inseguridades ni inhibiciones”.
“La lleve para el poder sexual, -dice Orloff- es la intimidad emocional, es el deseo de conexión con el amante, la sensación de confianza y confort de ser descubierto. Esa es la diferencia entre tener sexo y hacer el amor”. Por eso, agrega que la intimidad emocional viene del afecto, de cuidarse el uno al otro y hacerlo sentir amado y especial. Y se suma además, el ver al otro como una persona real, como sus cualidades y defectos, sin idealizar”.
¿Cómo ser un buen amante entonces para lograr esta conexión? Lo primero, sin duda, parte de la química que ninguno de nosotros puede modificar: la atracción que nos genera su voz, la forma en que nos toca y nos besa. Pero, además de eso, esta experta nos da 10 cualidades que poseen los buenos amantes:
1. Es aprendiz dispuesto.
2. Juguetón y apasionado.
3. Hace sentir sexy a su pareja.
4. Genera confianza y no demuestra miedo a ser vulnerable.
5. Es aventurero dispuesto a experimentar.
6. Comunica sus necesidades y está atento a las de su pareja.
7. No tiene afanes. Se toma su tiempo.
8. Disfruta tanto de dar placer como de obtenerlo.
9. Es un apoyo, no un crítico de la pareja.
10. Está presente en el momento. Hace contacto visual y táctil.
Y a la duda, ¿lo estoy haciendo bien?¿Mis técnicas son buenas? Pregúntaselo a tu pareja. Si están aburridos de las mismas posiciones, busquen en ustedes mismos ideas para innovar y caminos nuevos para estimular.
En días pasados, visitamos el taller de radio de la carrera de Comunicación y Periodismo en la FES Aragón de la UNAM, estuvimos charlando y aclarando dudas acerca de la sexualidad. Preguntas como: ¿el tamaño del pene importa? , ¿es cierto que los hombres tienen más ganas?, entre otras.
Como parte de la segunda entrega para comprender de que se trata la comunidad LGBTTTI (Lésbico, gay, transexual, transgénero, travesti e intersexual), hoy platicaremos de las personas trans. Para ello necesitamos recordar algunos conceptos: Por lo tanto una persona Cisgénero es aquélla cuya identidad de género … Continúa leyendo ¿Quiénes son las personas «trans»? Plática en las Noches con Sentido TV.
El pene, símbolo de la sexualidad masculina, es el blanco perfecto para los mitos más antiguos y crueles. En especial la cuestión de su tamaño es uno de los mitos que más sufrimiento provocan a los hombres que no cumplen con una gran expectativa. Pero, ¿cuánta importancia tiene el tamaño del pene para el éxito de una relación sexual? En verdad, su importancia es relativa.
Muchas mujeres aseguran haber tenido sus orgasmos más explosivos con hombres discretamente dotados. Si bien algunas de ellas consideran importante el tamaño del miembro de su pareja, otras le dan más importancia a otros detalles. ¿Cuáles? Principalmente la atención que el hombre pone en la estimulación sexual de las zonas femeninas más erógenas, en especial el clítoris.
Tamaño no es igual a potencia
Este es otro error que suele instalarse en la mentalidad de muchos hombres. Un pene de gran tamaño no siempre tiene una gran performance sexual. La potencia o capacidad de mantener erecciones firmes y prolongadas, no es un atributo propio de los hombres más dotados en cuestión de tamaño. Esta potencia depende de muchos factores. En especial, de la capacidad de mantener la excitación en el plano mental. Para ello es necesaria la atención completa y permanente en la relación, sin que interfieran ideas que creen conflicto. Pero cuidado: la “obligación” del hombre de estar siempre dispuesto a mantener una relación sexual también es un mito que debe ser descubierto.
¿Cuál es el tamaño promedio del pene?
Un grupo de urólogos británicos decidió revisar la literatura científica para obtener algunas conclusiones sobre cuáles son los rangos de tamaño de un pene “normal”, que publicaron en el British Journal of Urology International.
Una de las observaciones de los científicos fue que las dimensiones del pene pueden variar según “la temperatura, el nivel de excitación, y si ha habido eyaculación previa”.
El tamaño medio es de 13 centímetros en erección y de 9 en estado flácido. Además, sólo el 10% de los penes estudiados superan los 11 centímetros en estado flácido y los 15 centímetros en erección. Los expertos creen que estos datos y otros que incluye el estudio ayudarán a muchos hombres a sentirse más tranquilos.
Un estudio de 2005 encontró que sólo el 55% de los hombres estaban satisfechos con el tamaño de su pene, mientras que el 85% de las mujeres dijeron que estaban «muy satisfechas» con el tamaño del pene de sus compañeros, y únicamente el 6% de las mujeres calificaron a sus compañeros como «más pequeños que lo normal».
De acuerdo a algunos investigadores y terapistas sexuales, muchos conceptos equivocados se han desarrollado con respecto la coito penial-vaginal. Muchos hombres exageran la importancia de la penetración vaginal profunda para estimular a la mujer para alcanzar el orgasmo.
El área más sensitiva de los genitales femeninos incluyen la vulva, el clítoris y la sección de la vagina que está más cerca al exterior del cuerpo de la mujer, que tiene aproximadamente 10 centímetros (4 pulgadas) de longitud. La investigación ha encontrado que porciones del clítoris se extienden a la vulva y la vagina. Dado que el tamaño del pene promedio está por encima de esa longitud, la mayoría de penes tiene el tamaño suficiente para satisfacer a sus compañeras.
¿Quieren ver cómo lo platicamos en Las Noches con Sentido TV? enseguida encontrarán el enlace para ver el programa, nuestra participación es a partir del minuto 13, pero te invitamos a ver toda la transmisión.
El orgasmo, esa liberación energética que dura sólo unos segundos, es mucho más que una sensación corporal y puede abordarse desde las aristas biológica, sicológica y social
Algunos mitos:
“El orgasmo se consigue mejor a través de la penetración”
“Cuando se tiene un orgasmo pierdes el conocimiento, ves luces, gritas…”
“Es lo más importante en una relación sexual”
“Para que sea más satisfactorio tiene que ser simultáneo con la pareja”
“Eyaculación es igual a orgasmo”
Realidades
De acuerdo con una investigación del Instituto Mexicano de Sexología (Imesex) en la que se entrevistó a alrededor de mil mujeres la mitad de las encuestadas dijo que nunca o rara vez alcanza un orgasmo en sus encuentros sexuales (Álvarez-Gayou 2011). Información relativamente similar a la encontrada en Estados Unidos donde el 57% de las mujeres reportan alcanzar el orgasmo en cada relación sexual.
Los aspectos psicológicos intervienen en cómo se experimenta el orgasmo, lo que constituye la diferencia entre tener una vivencia estándar y una experiencia única. ¿A qué se refiere esto?
La respuesta fisiológica del orgasmo es idéntica siempre. El cuerpo responde con toda la batería neurológica siempre igual. ¿Por qué un día se percibe como altamente satisfactorio y otro día no? Por factores de la vida cotidiana que a todos nos afectan, el estrés y la depresión son enemigos acérrimos del placer sexual, así como los problemas en la relación de pareja.
Es común que las mujeres finjan un orgasmo (según la Cosmo Survey 67%) . Muchas lo hacen para que el hombre no se sienta defraudado (28%) o para que el encuentro sexual termine cuando no saben que ellas no van a llegar.
El orgasmo está, hasta cierto punto, sobrevalorado. Es una descarga que dura segundos, y el que no esté no habla de una relación sexual fallida. Es lo de menos cuando una persona disfruta todo el encuentro. Hau muchos elementos en un encuentro sexual. El orgasmo no es obligatorio, no es una carrera. Cuando se publicitó ampliamente la capacidad multiorgásmica de la mujer, “el primer motivo de consulta en los consultorios de los llamados sexólogos era ‘¿por qué yo no soy multiorgásmica?’ No todo mundo tiene que serlo”.
El orgasmo se puede alcanzar de muchas maneras, “no sólo por el coito; puede ser por medio de tocamientos, caricias; nos metemos en una serie de ‘tengo que’ y ya no es divertido, en vez de hacer del encuentro algo disfrutable”.
Causas de anorgasmia (falta de orgasmo)
Factores biológicos: infecciones, climaterio, cambios hormonales, efectos secundarios de medicamentos.
Psicosociales: abuso sexual en la infancia, presión social por la apariencia del cuerpo, problemas en la pareja, falta de educación de la sexualidad.
Algunas cifras sobre orgasmo femenino:
96% de las mujeres encuestadas (de más de 30 años) han experimentado el orgasmo alguna vez
39% alcanzan en orgasmo a través de la masturbación o uso de juguetes sexuales
35% no lo alcanzan por estar pensando en otra cosa o preocupadas por su aspecto físico
27% tuvieron su primer orgasmo entre los 17 y los 19 años
Datos sobre el orgasmo masculino
Un hombre puede tener múltiples orgasmos sin eyacular .
El 90% de los hombres “desconoce el orgasmo” ya que la breve sensación al eyacular no es todo el potencial. Puede durar hasta 22 segundos más que el femenino.
La mayoría de los hombres dan gran importancia al orgasmo como medida de su satisfacción sexual.
Se ha encontrado que previene el cáncer de mama.
Favorece el alto desempeño deportivo.
A continuación les dejamos el enlace para que vean el programa de Las Noches con Sentido TV, donde platicamos acerca del tema (a partir del minuto 46′).