La Apatía Compartida: Jóvenes y Educación

“Los estudiantes están de flojos”, “no quieren estudiar”, “están peor que nunca”, son algunos de los comentarios que se escuchan en las salas de maestros. En la cotidianidad de los cursos muchas veces como profesores nos sentimos frustrados, cansados, incluso decepcionados cuando nuestros jóvenes no responden como esperamos. Con el paso del tiempo nuestras energías se van minando y es común ver colegas que llevan muchos años en la profesión cuyo semblante y modo de andar nos dan cuenta de su hastío y desesperanza.

No obstante, en ocasiones estos chicos imposibles nos sorprenden. Despliegan su creatividad, su talento, sus ideas, su chispa de la vida. Ante una tarea concreta, precisa, que los motiva y los pone a prueba. Por algo se dice que en la juventud está la esperanza del futuro, por momentos podemos verlos y pensar “que no todo está perdido”, que podemos confiar en que dejaremos al mundo en buenas manos.

Estas nuevas generaciones de la comida, el sexo y el conocimiento rápido precisan de una guía y de una dirección. Su vida es demasiado fugaz, inmediata, tienen todo a la mano y a la vez a nada pueden asirse. El mundo se presenta a ellos sin certezas, el futuro parece ofrecerles sólo incertidumbres. Son los logros cotidianos a lo único que pueden aferrarse, las pequeñas grandes satisfacciones de preparar una exposición creativa, una feria, una obra de teatro, un vídeo.

Estoy convencida de que nuestra labor como docentes es cada vez más compleja, nuestro rol se ha transformado, hace mucho que dejamos de ser los poseedores del conocimiento, hoy en día tenemos que asumir una actitud de coordinadores de proyectos, de orientadores e incluso de escultores. Porque como decía Miguel Ángel al bloque de mármol sólo hay que retirarle lo que le sobra y aparecerá la obra maestra. Yo creo que cada estudiante es una escultura en potencia, seamos propositivos como docentes y propongamos actividades que cada vez vayan eliminando la apatía y la desesperanza.

De ellos y de nosotros.

Un comentario en “La Apatía Compartida: Jóvenes y Educación

  1. Estoy de acuerdo contigo, deben darnos en el punto exacto. No creo que haya malos estudiantes, solo chamacos mal encaminados y es que a veces el modelo de enseñanza no nos ajusta igual a todos. Yo soy un claro ejemplo de eso y hoy como padre, me toca encaminar a mi hijo.
    También hay profesores que no salen de su zona de estabilidad y simplemente repiten una receta que hace apáticos a los alumnos.

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